No puedes esperar demasiado

Acá muchos creen que una marca de auto es más importante que cambiar una Constitución redactada por un Opus Dei. Acá están más pendiente del nuevo celular de moda, de los goles de Alexis, del desenlace de una teleserie turca. 

Por Rolo Medina

No puedes esperar demasiado. Estamos en un país de mierda y debes bancártelo, al menos lo que duren tus decepciones diarias. Acá estamos. Un lugar enajenado, individualista, consumista, donde existe espacio en la tv pública para Kike Morandé pero no para un programa cultural como la Belleza de Pensar. Acá muchos creen que una marca de auto es más importante que cambiar una Constitución redactada por un Opus Dei.

Acá están más pendiente del nuevo celular de moda, de los goles de Alexis, del desenlace de una teleserie turca. Acá muchos piensan que trabajar en un banco es más importante que ser profesor. El dinero es lo que importa dicen. Con dinero se compran las cosas. Con dinero compras tú educación, pagas tus cuentas de agua y luz más caras del continente. Con qué plata vas a atenderte en una clínica cuando en un hospital decidan que los pasillos no pueden albergar a más enfermos. [pullquote]Acá donde muchos ignoran la palabra sub-empleo, e inventaron la de meritocracia para sacudirse de los pitutos.  Acá se acepta que un cura pedófilo reciba sanciones irrisorias, y al mismo tiempo se sientan con el derecho a imponer su moralidad sobre el embarazo de una niña de 14 años que fue violada[/pullquote] Por supuesto, las niñitas bien viajan a Alemania para hacerse abortos o en algunas privadas lo pasan como apendicitis. Oh, Dios nos libre de ser pobres ¡¡¡

Acá donde se criminaliza el disenso, y un libro que promueve la diversidad y la integración, es tema nacional, como si la familia tradicional fuera sinónimo de bienestar para los niños.

¿Qué bienestar? ¡¡¡ Los crían los monitos animados ¡¡¡ Le pagas a otra persona para que los vea por ti, y si eres muy conchadesumadre obligas a dicha persona a que vaya con delantal a comprar al supermercado o que te abanique o cubra con quitasoles en la playa. Mientras Pérez Yoma sigue robando agua en Petorca, y en el sur el pueblo mapuche es constantemente violentado y reprimido. Lo que hace el Estado no es otra cosa que etnocidio y ni tan encubierto. Acá donde los estándares medioambientales y las leyes permiten que mineras puedan hacer lo que en otros países tienen prohibido. Los niños en ciertas comunas respiran metales pesados y sus abuelos mueren a los 60 años, o menos.

Acá se acepta que el Estado abandone el derecho a la educación, al agua, a la vivienda, a la salud, a la reinserción y tratamiento de personas con capacidades distintas. Gracias Mario Kreutzberger ¡¡¡ Todas tus empresas y amigos dueños de Chile te lo agradecen siempre.   Gracias pienso, por ser un hijo de puta deleznable que entretuvo a muchos abuelitos riéndose de la gente que iba a tus bufonescos programas sabatinos. Gracias te dicen los niños que han sido rehabilitados bajo el paradigma de la lástima y la mendicidad de nuestro pueblo, de la humillación vejatoria que significa haber nacido diferente.

Acá todo está privatizado, y lo único seguro es que debes ser el cambio que deseas, pero sin organizarte esto sólo será un deseo. Una reflexión. Acá la manera de visibilizar una demanda social es marchando. Siendo el objetivo predilecto del guanaco de los pacos. Te muelen a palos, te mean y los medios dirán lo que dijo Galeano que dicen. La lluvia inmunda se queda en tu cuerpo pero también en tus ganas. Muchos vuelven a levantarse. Tienen la estirpe guerrera que a la mayoría nos falta. Me gusta ir a las marchas. Es en la orgánica interna donde me difumino. Nunca tuve disciplina. Me gusta el sucio margen, la cómoda esquina para tirar mis piedras. Son piedras distintas, y no es que me sumaré al carro de una revolución que nunca llega. No. Seguiré en la sucia esquina, desesperanzado pero con mi cabeza conectada con mi corazón. Jamás con mi bolsillo, jamás ligado al más mínimo proselitismo, jamás esperando un pedazo de torta.

No puedes esperar demasiado. Pero si te atrincheras en una esquina puedes soportar el paso de los años con la cabeza levantada. Alejado de falsas pretensiones. Manifestando el rechazo a que te conviertan en parte de la máquina trituradora.

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