SANFIC8: In My Mother’s Arms

Por Cristian van Kerkhoff.

Niños que viven solos y desamparados en las calles. La cotidianidad de ataques, bombardeos y caos, los mantiene con pena y nostalgia cuando piensan en su madre o familia. ¿Quién se hace cargo? Padres muertos, asesinados en bombardeos; niños viviendo bajo puentes.  Una visión profunda de cómo es su realidad.

En la Iraq post régimen de Saddam, con la ocupación de USA y la lucha que se desarrolla contra organismos civiles iraquíes; niños indefensos, vulnerables y sin el mínimo cuidado, deambulan por la ciudad como perros vagos sin rumbo fijo. Cuidadores o “carers”, los reclutan desde las inmediaciones de la calle, intentando ofrecerles la posibilidad de tener techo y comida, asearse e incluso, entregarles educación, modales, hábitos y el cariño que tanto les hace falta.

Estos cuidadores actúan directamente como el soporte y apoyo parental, entregando orientación y supervisión de los actos que realizan los niños, explicándoles lo que es bueno y lo que es malo, haciéndoles entender su realidad o incluso viendo la forma de sacarlos adelante mediante perseverancia, ayuda y el perfil humano que día a día los levanta y motiva a seguir por un mismo objetivo: darles a estos niños huérfanos lo que no tienen.

Saif, niño y personaje principal, no tiene recuerdos de su familia, quizás bloqueados por el atentado sufrido,  el shock emocional o porque le da pena recordar. La nostalgia se hace siempre presente en sus ojos, quizás pensado ¿qué sería sí? ¿Cómo sería sí?

Él vive junto a niños de diversas edades (4, 6, 9, 12 hasta 15 años aproximadamente), en un refugio improvisado en donde comparten sus experiencias de vida, cómo recuerdan a sus padres o si es que los recuerdan. Con esta situación de vida, los niños aprenden a sufrir antes, se saltan etapas, debiendo formar criterio con antelación y perdiendo esa mirada ingenua e infantil tan característica de ellos.

En vez de ver caricaturas, programas infantiles o de enseñanza a partir de las etapas que van viviendo; los niños se informan de atentados, bombas o imágenes de niños heridos en hospitales (que perfectamente podrían ser ellos en un futuro cercano).

Los cuidadores tocan y tocan puertas, consiguiendo dinero en locales comerciales para alimentar, vestir y educar a los niños e incluso, asisten a «lo que queda de gobierno» para pedir audiencia y consultar qué hacen por los niños huérfanos que dejan los atentados, carros bombas o bombardeos en las calles. La dificultad de recolectar dinero y ayuda para el orfanato es pan de cada día.

Sin lograr mayor ayuda o soporte, el cuidador comienza a darse cuenta que sin soporte económico, el soporte emocional podría sólo ayudar por un tiempo dadas las necesidades que demandan niños y preadolescentes. Esta situación, desarrolla en la mirada del cuidador, stress, frustración e impotencia por no lograr conseguir lo mínimo necesario para los niños huérfanos.

Estos niños, que tan dolorosa vida han tenido, buscan en la música la vía de escape a su triste realidad, donde parece ser la única forma de propagar alegría y manifestar su esencia de niñez.

Saif suele cantar, muchas veces de la nada y solo. Recuerda a su madre en el cielo y que dios la tiene como un ángel e incluso entona una dolorosa y significativa canción que predica «soy muy joven para este dolor, vivo en un orfanato y mis sueños duermen conmigo”.

Manifiesta en sus ojos, una mirada estática y perdida como si estuviese viendo visiones y recuerdos de su familia asesinada,  como si una película pasara por sus ojos.

En el transcurso del film, Saif muchas veces no logra expresarse, mira y sonríe tímidamente. Aunque, en un acto de bondad y madurez frente a su realidad vivida, canta para el acto de la escuela. Sus gestos transmiten lo que la letra de la canción quiere intencionar (soy muy joven para este dolor, vivo en un orfanato y mis sueños duermen conmigo). De fondo en la imagen, se ve como adultos lloran sin consuelo.

El film, al terminar, y por su alto contenido emocional, histórico y social; deja a todo el público inmerso en un silencio profundo, sin ruidos ni comentarios… cada cual analiza, saca conclusiones, piensa en su padres o aprecia más su vida y la realidad que le tocó vivir.

Datos estadísticos: 1/3 niños son abusados en orfanatos. En Irak existen 800.000 niños huérfanos.

In My Mother’s Arms, Dirigida por Atia Al-Daradji & Mohamed Al-Daradji. -2011, DCP.

Publicación anterior

SANFIC8: Valparadaise, hazlo tu mismo

Publicación siguiente

SANFIC8: Y los ganadores son

Más reciente en esta categoría

SANFIC9

Desde el 23 al 31 de agosto, presentado por CorpBanca y organizado por CorpArtes, se realizará…