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SANFIC9: Los Dueños

Por Cristian van Kerkhoff.

Apropiarse de lo que no es tuyo suena fuerte, pero si sólo es vivir un sueño, una aspiración y utopía, el juicio es menor y casi homologable como cuando un niño juega con un juguete de otro que sabe que no podrá tener una vez volviendo a su realidad.

Ruben, Sergio y Alicia; madre e hijos sirviendo en la casona de sus patrones a la que ingresan sin permiso cada vez que está sola. Una hacienda a las afuera de Tucumán, Argentina. Un fundo con animales, chacras y comodidades tales como piscina, comida sofisticada y tecnología. En un inicio, dentro de la casa ajena cuentan con un estado de alerta constante, y las huellas llegan a ser mínimas. Existe un recelo hacia los patrones, quizás será la ridícula comparación de estilos de vida pero que a la vez los separa enormemente como si existiese una muralla con foso que no los deja pasar.

Las hermanas Lourdes y Pía llegan a la casa de su padre Héctor, como una forma de relajarse. Pía con sus conflictos internos-emocionales, sin poder ser dejada sola y un asomo de abuso a fármacos. Gabriel, su cuñado y administrador del fundo (aunque criticado por querer innovar), poco tiene de incidencia en las decisiones sobre los cuidadores, quienes con su conocimiento diario del fundo, reprochan y opinan, casi llegando a la flojera o el no querer hacer algo nuevo. Peleas por disputas de orden al interior del fundo, hace que Lourdes se enoje y deje a Gabriel, quedando sólo en casa junto a Pía. La crisis que sufre ella, viéndose quitada de bulla y sumamente introvertida, pronto tendrá un desenlace que cambiará la historia.

Casi como si fuese rutina, Ruben, Sergio y Alicia (y a veces la novia de Sergio), irrumpen en la casa, sacan comida y se la llevan, se toman el vino y ocupan la piscina como un acto romántico de pareja. Con actos así, la cercanía de ser descubiertos está cada vez más cerca. A la llegada del marido de Pía, ambos matrimonios salen a una fiesta. Nuevamente aparecen los inquilinos, que en un acto de despreocupación absoluta por ser descubiertos, se duermen dentro de la casa. Pero la sorpresa para ellos es mayor al ver a Pía, hermana de la pareja de Gabriel,  entrar junto a él besándose apasionadamente sin percatarse que sus empleados se encuentran dentro de la casa. Esto pasa a ser un regateo, de que la verdad no salga a la luz.

Gabriel, aunque los reprende, sabe que no puede ser del todo un argumento para sacarlos para siempre del lugar. Tanto Rubén como Sergio, en su faceta menor por grado de responsabilidad, regatean. La poca confianza que denota Don Héctor con Gabriel, hace que lo saque de la administración, dejando a Pía como responsable. Cambios aparecen de un momento a otro, desde la ambientación de la casa y hasta la confianza con los empleados. Pía deja salir todo su carácter persuasivo-insinuante. Otra visita de los inquilinos en una salida, los lleva a traer mujeres para la típica noche de juegos de mesa con poca ropa. Alicia ya no da más, le viene el arrepentimiento y la compostura. No quiere perder el trabajo ni menos la confianza depositada en ella por sus patrones.

El acercamiento de Pía a los empleados comienza a ser cada vez más evidente. Primero regalando ropa a ambos, para luego incluirlos en una noche de vino y música junto a Lourdes. Aparecen facetas bizarras en que ellas se visten con la ropa de ellos mientras Rubén y Sergio se prueban la ropa que les regalaron. Pía trata de seducir a Sergio pero él prefiere a Lourdes. Es ahí cuando ella explota, lo encara desenfrenadamente incluso sacando un rifle de la colección. Su estado ya es de total locura.

Al día siguiente, ambas dos se van si decir palabra ni menos despedida. Y ahí, al ellas retirarse, Ruben, Sergio y Alicia, los verdaderos dueños del lugar, ingresan nuevamente a la casa. La rutina vuelve a la normalidad.

Dirigida por Agustín Toscano y Ezequiel Radusky. Argentina, 2013. Film perteneciente a la Competencia Internacional de Sanfic 9.

SANFIC9: Hijo de Trauco

Por Cristian van Kerkhoff.

Un más allá indescifrable, que lleva el mito al filo de la credibilidad. La misma gente lo utiliza para encubrir historias del pasado, llenando de silencios y penurias. La naturaleza observa y husmea de manera ausente, pero algo parece haber dentro de ella. En los confines submarinos, yacen mayores interrogantes que se acumulan, dándole a la isla de Chiloé y sus alrededores, un carácter fantástico pero a la vez, misteriosa y con cuota de miedo y respeto.

En los confines submarinos, se conforma un animal mitológico, comenzando a introducirnos en el carácter fantástico de la isla pero muchas veces misterioso y generador de miedo. El agua sobrepasa sus pies, siendo el oleaje una constante en su caminar por la orilla. Jaime aísla sus oídos con dos conchas marinas, llenándose de sonido del mar. Mientras, Chongo corre a buscar la vara y retorna, como un acto automático y de satisfacción.

Algo los observa de forma precavida y misteriosa… nos dice que no están solos. Aún sin saberlo, Jaime no cree en los mitos que ronda la isla, sólo desea salir de ella y conocer Chile, sobretodo Valparaíso. Las nubes, densas y espesas, dejaban ver pocas partes del cielo, dejando a entrever su importancia. Dentro de una familia disfuncional, con una madre reprimida y un abuelo duro, Jaime encontraba apoyo en la escritura, más precisamente en la poesía.

A sus catorce años, desarrollaba un excelente manejo del léxico y su intencionalidad, pero su timidez y mundo interior hacían que no compartiera sus escritos. Con su amigo Carlos navegaban y desarrollaba la pesca, aunque él nunca quisiese ayudar a su abuelo, quien constantemente estaba reprimiéndolo y forzándolo a sumergirse en la pesca. Violeta, compañera de Jaime, lo busca con la mirada cuando él queda suspendido por copiar algo que realmente escribió.

Valparaíso es el destino. Su ausente padre reside allá. El misterio cada vez se va destapando. Su deslenguado abuelo se refiere a él como un cobarde que se tiró de un barranco. Alejo, el hombre con más poder en la isla, también le cuenta a Jaime otra versión de la muerte de su padre. Su cabeza baraja opciones, verdades y mentiras… pero El Trauco ronda sus sueños e incluso se hace presente mediante la credibilidad y validez que entrega Violeta con su discurso. Un hombre pequeño que embruja a sus víctimas. Gente de agua como lo refieren los Huilliches.

Aunque adolescente, es increíble la entereza con que maneja las emociones. Frente a un tema tan importante como la paternidad ausente y el asomo de la realidad tan esperada, hacen que Jaime se acerque a una parte de la historia que poco cree y valida. La machi Moria, tan incisiva como directa y dura, le cuenta la verdad. “La vida es mentira cabro huevón, lo que importa son los afectos”. Jaime sale raudo de la casa, dejando al interior a Violeta, quien también sufre de paternidad ausente, por eso ambos se encuentran en la disyuntiva de si serán o no hijos de El Trauco.

Como una búsqueda exhaustiva con el fin de revelar la verdad a toda costa, logran toparse a lo lejos con El Trauco; hombrecillo de no más de un metro y medio de estatura que se interna en el bosque. Es aquí cuando la mitología comienza a tener carácter de verdad, pensando incluso en La Pincoya y su atracción a la playa hacia las personas. Este mutuo interés familiar, hace que la conversa lleve a la atracción natural de adolescente, expectantes de nuevas sensaciones.

“Soy el cóndor del sol, porque hablar de poesía, todas mis palabras tienen respuesta. Un lobo de mar, domador de tormenta” Antimán (seudónimo inspirado en Ramiro Antimán, huilliche padre de Jaime).

El paradero del Trauco es revelado, encontrando al hombrecillo que finalmente responde a Pedro, hermano bastardo de Alejo, dándose cuenta que el Trauco no es él pero que por sus propias palabras, existe y es real.

Primera película escrita y dirigida por Alan Fischer, norteamericano radicado hace un buen tiempo en Chile. El film es protagonizada por los quinceañeros, Xabier Usabiaga e Ignacia Tellez y pertenece a la Competencia Cine Chileno en Sanfic 9.