Novela

¿Qué es ser poeta? – Reseña y comentario sobre Poeta chileno de Alejandro Zambra

Por Carla Araneda Condeza

Alejandro Zambra es un poeta y novelista chileno. Nació en Santiago el año 1975. Licenciado en literatura por la Universidad de Chile. Docente y crítico literario, lo cual se compagina con su profesión como escritor.

Su primera publicación fue su libro de poesía Bahía Inútil, en 1998, época en la que acaba de titularse en licenciatura en literatura. Posteriormente pública su primera novela corta y un relato largo Bonsái, año 2006, con un éxito rotundo en la crítica y recepción del público.

Entre sus obras destacan: La vida privada de los árboles, de 2007; Formas de volver a casa, de 2011; Mis documentos, libro de cuentos de 2014; No leer, una colección de ensayos de 2018; Tema libre de 2019. Sus novelas han sido traducidas a más de 20 lenguas. Por otra parte, sus cuentos han aparecido en revistas como The New Yorker y The Paris Review

“Los poetas chilenos son curiosamente más famosos que los narradores y hay muchos narradores que escriben novelas sobre poetas. Son como héroes nacionales, figuras legendarias.”

Poeta chileno es una novela que recoge una historia sobre el camino del poeta en Chile. Pero antes de hablar de la novela en sí, no pude evitar advertir que antes de ser novela, esto fue un artículo que observaba a Chile y sus poetas, e incluso antes solo fue una columna, una columna de opinión sobre una idea, sobre una idea de una frase que alguien escuchó, o creyó oír en alguna parte, en algún momento.

Considero que el autor logra develar ante las mentes en movimiento de su audiencia, la esencia del poeta, o tal vez, solo sea una especie de radiografía que nos deja ver su esqueleto, sus huesos. Algo de esa profundidad que las letras dejan intuir de su autor. Algo de eso, algo de Chile, algo la vida, algo de la idiosincrasia de ser chilenos. Algo de ese país, que alguien llamó alguna vez “Chile país de poetas”.

Un libro completamente necesario. Es imprescindible en las bibliotecas personales de cada uno de aquellos que se dicen ser chilenos. Y por qué no, de todo aquel que ama la poesía.

Fiel al estilo del escritor chileno, con esta obra el autor ficciona parte de su vida, de sus experiencias, para dar vida a estos personajes. La autobiografía ficcionada tiene un lugar importante en la literatura, que encuentra su nicho dentro del género de ficción histórica. En la historia de la literatura podemos mencionar a las hermanas Bronte, como un ejemplo de obras de autobiografía ficcionada, pensemos en sus primeras gran obras, Jane Eyre de Charlotte Bronte, Cumbres Borrascosas, de Emily Bronte, y Agnes Grey, de Anne Bronte.  O Historia Universal de la infamia, de Jorge Luis Borges; Los emigrados, de Sebald; La enciclopedia de los muertos, de Danilo Kis, entre otros muchos.

Existe una discusión no menor sobre si la autobiografía ficcionada es un nuevo género literario o no lo es, a pesar de existir muchos escritores que han cultivado y adherido a esta tradición literaria. Parte del recorrido de esta historia de la biografía ficcionada se encuentra en “Vidas de vidas. Una historia no académica de la biografía”, de Cristian Crusat. En la que, por medio de un análisis de diversas investigaciones sobre el tema se llegó a intuir una posible existencia. Un tema en demasía más complejo de lo que se pretende en esta breve reseña literaria.

La novela se divide en cuatro capítulos. Pero si tuviera que tomar los temas tratados, solo necesito advertir tres ideas que se desarrollan con la perfección de una narración que piensa en una lectura accesible, y al mismo tiempo se compromete con la entrega de un desarrollo argumentativo y esta idea de exponer al poeta chileno.

¿Qué es ser un poeta chileno? El autor pudo haber construido una respuesta compleja, pero fiel al estilo que muestra en esta obra, decide incorporar esta frase, que después de terminar el libro, continúa como un eco, replicándose en mi memoria: “… publicaste un libro de poesía, así que eres poeta para siempre. Estás cagado.” O “…Había publicado un libro y que era, finalmente, un poeta, un poeta chileno.”

Esa sola frase derrumba, como diría un profesor que tuve en algún momento, bibliotecas completas en las que escritores y poetas se entregan a extendidos debates, sobre qué es ser finalmente un escritor o un poeta. Extiendo la idea del autor a los escritores en general, ya que me parece pertinente y no existe ninguna razón para que no pueda ampliarse su interpretación.

La novela en sí nos cuenta la historia con historias, la primera y que marca el ritmo de los hechos, es sobre Gonzalo, un poeta chileno, que a veces carece de la valentía y determinación necesarias para hacer lo que realmente quiere hacer. Por otra parte, está la historia de su hijastro, un futuro poeta, alguien joven y lleno de eso que a su padrastro le faltó, para entregarse de lleno a un camino incierto. El que siguen los poetas chilenos.

Por otra parte, se hace un análisis del paisaje actual de la poesía chilena, una poesía diversa, que surge desde todos los sectores de la sociedad y con interpretaciones desde diferentes enfoques.

Una de las críticas que se observan en la creación literaria del autor, y que también resalta en esta obra, es la posición o lugar dentro de la sociedad en el que se sitúa a la mujer, en concreto a los personajes que asumen este rol. Pero esta crítica viene a mirar en el metatexto, en lo profundo de la obra, y de las obras que se han escrito y se siguen escribiendo en este sentido, salvo algunas contadas excepciones.

La creación literaria es un fruto, o producto para otros, que es partícipe de la realidad social, cultural, económica, política e histórica en que fue creada. Ya sea como parte de un movimiento que ya existe, o como una rebelión contra lo ya establecido. De esta generación vienen a ser las obras de las hermanas Bronte, que fueron visionarias en su época, posicionando a la mujer en un rol diferente al constructo social que se ha dictado históricamente.

De esta misma generación, se puede mencionar la obra de Walter Tevis, Gambito de dama, obra en la que la mujer es posicionada de tal forma que escapa al constructo social que se ha dictado para definir a la mujer, esto es, esta categoría que se asigna y que va más allá del sexo o género, es un concepto heteronormativo proyectado desde la masculinidad, el cual se asocia a la maternidad, deberes de cuidado, una situación de sumisión, dependencia afectiva y de poder de decisión.

Actualmente, es obligado el plantearse nuevamente ¿qué es ser mujer? ¿qué es ser hombre?, y parte de este cuestionamiento actual, se refleja en una generación literaria. Pero también hay otra generación, como ya advertía desde un principio, que continúa haciendo lo que ya se hacía, sin cuestionar, profundizar o problematizar estos temas. La obra de Zambra, es claramente de esta segunda generación.

Una de las virtudes que en lo personal me atrapó es la historia de Gonzalo, el camino arduo que recorre desde su juventud para llegar a ser un poeta. Esa esencia de poeta que se expresa más allá de sus páginas, que se escribe en su historia, en su forma de ver la vida, y en su forma de relacionarse.

Ser poeta es un estilo de vida.

Libro: Poeta Chileno
Autor: Alejandro Zambra
Año de publicación: 2020
Editorial: Anagrama

El Camino de los Ángeles de John Fante

Por Guillermo Soriano

El libro «Camino de los Ángeles» de John Fante es una novela semi-autobiográfica que sigue la vida de Arturo Bandini, un joven ambicioso y lleno de sueños literarios. Ambientada en Los Ángeles durante la Gran Depresión, la historia es una crónica cruda y realista de las luchas y desventuras de Bandini mientras navega por la pobreza, el amor y sus aspiraciones de convertirse en un gran escritor.

La prosa de Fante es directa y desprovista de adornos innecesarios, lo que da a la narrativa un tono auténtico y apasionado. A través de los ojos de Bandini, el autor explora temas como la identidad, la pobreza, y el deseo ardiente de éxito y reconocimiento. El personaje protagónico es complejo y a menudo contradictorio, lleno de un gran anhelo y a la vez una profunda inseguridad.

«Camino de los Ángeles» es notable por su retrato vívido de Los Ángeles en una era turbulenta, así como por su exploración sincera de la ambición juvenil. Fante, con su estilo característico, logra crear una novela que es a la vez conmovedora y desgarradora, un retrato fiel de la lucha por alcanzar los sueños en medio de circunstancias adversas. Es una lectura esencial para los admiradores de la literatura estadounidense del siglo XX y para aquellos interesados en las narrativas sobre el crecimiento personal y la perseverancia.

John Fante es conocido por su estilo crudo y directo, que refleja la dureza y la realidad de la vida durante la Depresión. Sus obras, aunque no tan ampliamente reconocidas en su momento como las de sus contemporáneos, han ganado un reconocimiento póstumo significativo. Se le considera un precursor y una influencia para la Generación Beat, especialmente para autores como Charles Bukowski, quien abiertamente admiraba su trabajo.

Esta obra representa el debut literario de Fante, que inicialmente fue presentada a la editorial Knopf y no fue aceptada — posiblemente debido a que su contenido fue considerado excesivamente provocador para la época de mediados de los treinta. Después del fallecimiento de Fante, su esposa encontró el manuscrito entre sus documentos, lo que llevó a su publicación finalmente en 1983.

Editorial: Anagrama
Páginas: 200
Año: 2011 (segunda edición en Compactos)

La atmósfera intrincada de «Alguien»: una inmersión en la obra de Robert Pinget

Por Guillermo Soriano

«Alguien» del autor francés Robert Pinget no es una novela convencional. Publicada originalmente en 1965, la obra desmantela la estructura narrativa lineal para entrelazar fragmentos de recuerdos, diálogos truncados y observaciones. El libro, ambientado en un pueblo no especificado, sigue a su protagonista, conocido simplemente como «él», en su intento por recordar y narrar la historia de Tobías, un hombre que podría haber muerto o tal vez no. Este enfoque desestructurado refleja la fragilidad y la falibilidad de la memoria humana, donde los recuerdos se entremezclan y a menudo se contradicen entre sí.

La genialidad de Pinget radica en su habilidad para convertir el acto de recordar en una experiencia casi tangible para el lector. El flujo de conciencia, un elemento característico de su estilo, nos lleva a través de un laberinto de pensamientos y percepciones. Como lector, uno se encuentra constantemente reevaluando lo que sabe, enfrentándose a la incertidumbre y la ambigüedad. Esta técnica, si bien puede ser desconcertante, es profundamente inmersiva y representa una invitación a participar activamente en la construcción de la narrativa.

La exploración de la identidad es otro tema central en «Alguien». La búsqueda del protagonista por entender quién es Tobías se convierte en un reflejo de su propia búsqueda de identidad. En este sentido, Pinget nos presenta una reflexión sobre cómo nuestras percepciones de los demás están intrínsecamente ligadas a nuestra propia comprensión del yo. El libro, en su esencia, se convierte en un estudio sobre cómo narramos nuestras vidas y las vidas de aquellos que nos rodean.

Pinget juega con el lenguaje, torciéndolo y estirándolo, lo que resulta en una prosa que es a la vez poética y desconcertante. Este manejo del idioma no solo sirve para fortalecer la atmósfera de incertidumbre y desorientación, sino que también eleva la obra a un plano donde el lenguaje mismo se convierte en un personaje.

Sin embargo, el desafío que «Alguien» representa para el lector no debe subestimarse. La falta de una trama clara y la naturaleza fragmentada del texto pueden ser barreras para aquellos acostumbrados a estructuras narrativas más tradicionales. Aun así, este desafío es también lo que hace que la obra sea tan gratificante. Invita a una lectura lenta y reflexiva, una que requiere y recompensa la paciencia y la atención.

Este libro emerge como una pieza central de la literatura del siglo XX, un trabajo que desafía tanto en su forma como en su contenido y que encapsula la esencia del Nouveau Roman con su rechazo a las formas narrativas convencionales y su énfasis en la exploración del lenguaje y la conciencia. A través de su enfoque fragmentario y su prosa laberíntica, Pinget nos ofrece no solo una historia, sino una experiencia: una inmersión en las profundidades de la memoria y la identidad, donde el acto de leer se convierte en un acto de descubrimiento personal y colectivo.

Autor: Robert Pinget
Editorial: Hueders
Año de publicación: 2013 (original 1965)
Número de páginas: 244
Traducción: Santiago Espinosa

El Sistema del Tacto, de Alejandra Costamagna

Por Guillermo Soriano

«El Sistema del Tacto» de la escritora chilena, Alejandra Costamagna Crivelli (1970), es una novela que se centra en la intimidad de las conexiones humanas y la sensorialidad de las experiencias.

La novela nos presenta a Ania, una mujer que se ve inmersa en un viaje tanto físico como emocional tras la muerte de su tío Agustín, con quien mantenía una relación de profundo cariño y complicidad. A través de cartas y encuentros, se despliega ante el lector una red de relaciones y afectos que construyen un relato introspectivo sobre la familia, la memoria y la soledad.

La autora posee una habilidad singular para capturar la sutileza de las emociones humanas y la riqueza de los lazos familiares. Su prosa es elegante y precisa, cargada de un lirismo que no sacrifica la claridad, lo que permite a la narrativa fluir con naturalidad. El viaje de Ania es también un viaje para el lector, que se sumerge en la complejidad de las dinámicas familiares y los secretos que a menudo las anidan.

Costamagna explora con gran destreza la temática del duelo y cómo la ausencia de un ser querido puede llevar a un replanteamiento de la propia identidad y del lugar que ocupamos en el mundo. La manera en que la autora maneja el tiempo narrativo es también digna de elogio, intercalando los recuerdos y las cartas de Agustín con la experiencia presente de Ania, lo que enriquece la textura de la narración y da cuerpo a la historia de una manera que es tanto conmovedora como evocadora.

«El sistema del tacto» brilla especialmente en su capacidad para invocar los sentidos. Se utilizan descripciones sensoriales que no solo pintan el entorno, sino que también funcionan como vehículo para el desarrollo emocional de los personajes. Hay una atención al detalle que da vida al mundo de Ania y Agustín, haciendo que los paisajes sean casi tangibles y que las experiencias narradas resuenen con una autenticidad palpable.

No obstante, pese a estas fortalezas, hay elementos que pueden no resonar igualmente en todos los lectores. La misma introspección y lentitud con la que se desarrolla la narrativa pueden percibirse como un detrimento del impulso narrativo. Hay momentos en que la historia parece estancarse, lo que puede generar una sensación de inercia que desafía la paciencia del lector, sobre todo para aquellos acostumbrados a una narrativa más ágil y orientada a la acción.

Por otra parte, aunque la construcción de los personajes principales es rica y compleja, algunos personajes secundarios parecen desdibujados o subutilizados dentro de la narrativa. Esto puede dejar ciertas subtramas sintiéndose no del todo exploradas, lo que a veces puede llevar a cuestionar su relevancia dentro del arco general de la historia. La estructura del libro, basada en un collage de textos que incluye cartas y fragmentos de diarios, si bien es innovadora y refrescante, puede también ser desconcertante. Este enfoque fragmentario puede desorientar al lector en su intento de ensamblar una imagen cohesiva del arco narrativo y del desarrollo emocional de los personajes.

La ambigüedad es otra característica que, aunque puede ser atractiva para lectores que disfrutan de la literatura que desafía, también puede dejar un sabor de boca de inconclusión. Costamagna, deliberadamente, deja espacios abiertos y preguntas sin respuesta, lo que puede ser visto tanto como una virtud que invita a la reflexión, como una frustración para aquellos que buscan resoluciones más definidas. La novela se sumerge en la profundidad de las experiencias humanas, en las que el tacto, tanto físico como emocional, sirve como metáfora de las conexiones y desconexiones que vivimos. Costamagna ofrece un relato que es tanto poético como perturbador, un espejo de la fragilidad y la complejidad de nuestras vidas.

La novela de Alejandra Costamagna es, en esencia, una invitación a contemplar la vida desde una perspectiva más reflexiva y sensorial. A través del lente de Ania y la voz de Agustín, se nos invita a considerar las huellas que dejamos en la vida de otros y las que otros dejan en nosotros. A pesar de ciertos aspectos que podrían considerarse falencias desde una óptica más tradicional de narrativa, la obra tiene el potencial de resonar profundamente con aquellos lectores dispuestos a sumergirse en su ritmo meditativo y su exploración de la textura emocional de la existencia humana.

Año de publicación: 2018
Número de páginas: 182
Editorial: Anagrama

Apuntes sobre Nada de Nada, de Hanif Kureishi

Por Guillermo Soriano

Nada de nada (The Nothing), es la octava novela del novelista, autor teatral, guionista y director de cine británico, hijo de inglesa y pakistaní, Hanif Kureishi (1954). El libro se sumerge en los mares de la complejidad humana, abordando el ocaso de la vida con una narrativa que bordea lo claustrofóbico y lo revelador.

El protagonista, Waldo, un cineasta ya en su declive, nos conduce por una espiral de celos y traición que parece desgranar la naturaleza de la confianza y del amor propio al enfrentarse a la traición. La novela brilla en su habilidad para desarrollar personajes que, con una profundidad emocional a menudo perturbadora, parecen levantar el velo de lo que comúnmente se muestra de la vejez y el deseo. Kureishi ha sido siempre un maestro de la observación social y psicológica, y en Waldo, encontramos un prisma a través del cual se refractan temas como la decadencia física y la desesperación ante la pérdida de control en la propia vida.

La forma en que el autor maneja el lenguaje es otra dimensión donde la novela destaca; con una prosa que destila crudeza y poesía en medidas iguales. Es esta economía de lenguaje, afilada y directa, la que permite a los temas de la novela –el envejecimiento, el deseo, la traición– entregarse al lector con una intensidad que es difícil de ignorar. El deseo humano y sus límites son expuestos sin pudor, y la honestidad con que Kureishi aborda estas escenas es tanto una de las mayores fortalezas del libro como una posible fuente de incomodidad para el lector. No hay aquí ternura en la representación del envejecer; en cambio, hay una mirada penetrante y a veces despiadada hacia lo que significa enfrentar los últimos capítulos de la vida.

No obstante, esta misma crudeza y la intensidad que Kureishi imprime a su narrativa pueden ser un arma de doble filo. La novela, en su compromiso con la autenticidad, puede ser poco accesible para aquellos que buscan una lectura más convencional o reconfortante. Los temas y su representación explícita pueden resultar pesados para algunos lectores. Además, la trama en ocasiones parece perderse en su propia oscuridad, y aunque esto puede interpretarse como un reflejo del desorden mental y emocional de Waldo, también puede percibirse como una falta de coherencia narrativa. La historia, en algunos momentos, parece tambalearse bajo el peso de su propio nihilismo.

Los personajes secundarios, aunque cumplen su función dentro de la narrativa, a menudo carecen del mismo nivel de desarrollo que Waldo, lo que puede resultar en una experiencia algo desequilibrada. Aunque esto puede ser intencional para reflejar la percepción sesgada del protagonista, deja un vacío en la construcción del mundo que Kureishi ha creado.

Algunas subtramas parecen iniciar con un potencial intrigante, pero terminan diluyéndose o no encuentran una conclusión satisfactoria. Este aspecto puede dejar al lector con una sensación de inacabado, cuestionando la relevancia de ciertas narrativas secundarias dentro del relato principal.

Nada de nada, es un libro que no se olvida fácilmente. Kureishi nos ofrece una pieza que es al mismo tiempo una representación sin adornos de una realidad que muchos preferirían no explorar, y un análisis agudo y profundo de la condición humana. Su estilo incisivo y evocador ofrece tanto desafíos como recompensas, y aunque puede ser objeto de críticas por su ritmo y resolución de tramas, la potencia de su voz narrativa y la profundidad de su exploración filosófica ofrecen compensaciones más que suficientes. La novela es una meditación sobre la mortalidad y la fragilidad de la vida, un espejo que refleja nuestras propias inseguridades y ansiedades. Es un recordatorio de que, incluso en los últimos actos de nuestra existencia, hay espacio para el drama, la pasión y la reflexión.

Año de publicación: 2018
Número de páginas: 179
Editorial: Anagrama

La vigencia de Recursos Inhumanos de Pierre Lemaitre

Por Guillermo Soriano.

Esto es más o menos así: un director de recursos humanos de una empresa de casi doscientos empleados, con un gran sueldo y grandes responsabilidades en la formación de nuevos empleados, es despedido luego de diecisiete años trabajando en ese puesto. A sus cincuenta y siete años con la autoestima por el suelo, acepta un trabajo menor en una empresa de mensajerías, donde tiene que aguantar los abusos de personas más jóvenes.

El protagonista de esta historia se llama Alain Delambre. Un hombre que adora a su familia compuesta por dos hijas casadas, y su esposa Nicole, quien es su adoración desde el primer día que están juntos, y por quien se siente más frustrado al no seguir dándole la vida que él cree que ella merece. Pero a Nicole nunca le importó mucho lo material. Para ella lo principal era mantener una vida tranquila. Algo a lo que Delambre estaría muy lejos de darle.

En cuatro años, a medida que mis ingresos se volatilizaban, mi estado de ánimo pasó de incredulidad a la duda, después a la culpabilidad y, por fin, a una sensación de injusticia. Hoy lo que siento es cólera. Solo falta que encima piense en los años que me esperan, en el porcentaje de cotización que voy a perder, en la bajada de mi pensión, en el abatimiento que a veces nos inunda a Nicole y a mí. No debo darle vueltas a todo eso porque, a pesar de mi ciática, se me pone un humor de terrorista. (P. 18)   

Tras buscar incansablemente distintas ofertas de trabajo, aparece una oportunidad única con el anuncio de una gran empresa que llama para participar para un alto cargo, y que tiene como prueba final de selección, un juego de rol que consiste en un simulacro de toma de rehenes. Nuestro atormentado protagonista pone toda su ilusión y dinero que le queda a él y el de su hija, por medio de engaños, para obtener información privilegiada y así obtener ese trabajo. Sin embargo, cuando se entera que la empresa ya tiene concertada una mujer joven para ese puesto, Alain Delambre vuelca el simulacro en un escenario real, protagonizando una toma de rehenes que lo hará transitar entre la privación de libertad y la muerte.  

Me acorralan mis mentiras. He acumulado tantas durante tanto tiempo… Decir ahora la verdad a Nicole es superior a mis fuerzas. Nos robaron la confianza en nuestra propia vida, nuestra seguridad, nuestro futuro. Eso es todo lo que quería reconquistar. ¿Cómo explicárselo? (p. 292)

¿Hasta dónde llegaré para obtener lo que quiero? Sin duda es una pregunta que todos nos hemos preguntado alguna vez. Quizás una cierta ética o principios morales sean los límites para quien no tenga mayores dificultades desenvolviéndose en el día a día. Pero para quienes siempre están siendo desplazados en la sociedad, esos límites se vuelven más difusos, y en algunos casos, inexistentes. La frustración se transforma en resentimiento y luego en ira si eso viene de la sensación de sentirse discriminados o en desventaja ante alguna situación.

En ocasiones el relato pierde agilidad y se extiende en elucubrados escenarios que insisten en reforzar la personalidad del protagonista. Pero con cada giro inesperado dentro de la historia, la novela logra atrapar al lector y no lo suelta. Ya que el efecto psicológico que provoca el desempleo en una persona es algo de lo que todos podemos empatizar. Dividida en tres partes narradas en primera persona, la novela de Pierre Lemaitre se lee en estos tiempos de crisis de manera cada vez más actual.

  • Recursos Inhumanos (2010), 388 páginas.
  • Pierre Lemaitre (1951), Francia.

Ilumunación Artificial, el Shinji Ikari de la toma

Por Javiera Lecaros.

“El fin del mundo pasó hace rato y ni nos dimos cuenta”, es probable una de las frases más icónicas de este breve relato. Es difícil que tus emociones más cubiertas no afloren cuando lees este libro, por supuesto, esto ocurre cuando en tu vida existieron pasajes similares; por cierto, no tan cruentos, pero de la misma envergadura. Sucede mucho en este país, nos lamentamos de las historias más tristes de niños vulnerables, pero no será de mayor relevancia si tú mismo no tuviste que vivir en carne propia los pesares de una vida en la miseria más insufrible de este Santiago tan, pero tan mezquino con quienes lo habitan.

Si usted quisiera leer este desesperanzador relato, le sugiero que dibuje la historia en su mente como un anime. Sí, anime. Muy al estilo japonés, con esos protagonistas jóvenes que muchas veces no superan los 12 años, expelidos de su tierno mundo infantil por una avalancha de extrema y sórdida realidad. Son varios los pasajes donde el protagonista narra que disfruta viendo TV abierta de 1999 o VHS piratas, tal como yo, disfrutando de Pokémon, Evangelion, El gato cósmico, etc., porque de una u otra forma es un escape a lo que se vivía fuera de su cuarto (o el cuarto de algún vecino que nos dejaba ver un rato TV con ellos). Claro, siempre que no cortasen la luz de la toma porque al parecer, la escoria más enajenada de una sociedad en vías de crecimiento, son los habitantes que no tienen más alternativa que tomar prestado un terreno, levantar una humilde morada que tapa con un par de zinc para tener un resguardo sobre sus cabezas.

Así introduzco los pesares que se narran en este libro, dos niños con su ‘mami’ se ven obligados a trasladarse a un campamento porque no tienen los medios para mantener el techo oficial que los albergaban por varias circunstancias ajenas a ellos. Los padres de los niños son entes ausentes, la ‘mami’ que ellos nombran, en realidad es su abuela, la madre real se fugó olvidando sus responsabilidades y su padre, simplemente ignoró su existencia. La vida en el campamento es dura, sin agua potable ni luz, a izquierda un basural y a la derecha las ‘casas de bien’, siempre al filo del desalojo con pacos y el show paupérrimo de los matinales al acecho. Los accidentes son frecuentes, la violencia doméstica es lo más natural, la vejez indigna de su abuela es lastimera, el evidente trauma del hermano menor del protagonista que lo excluye del colegio y no lo deja encajar en el sistema que estos tienen, porque claro, son niños ‘especiales’ que deben sí o sí aceptar al resto, pero el resto, simplemente repudia su existencia. Es tragicómico cómo estas circunstancias vuelven más y más estoico al protagonista, aferrándose a ese concepto de ‘hombre de familia’ que tan injustamente recae en sus hombros sin siquiera tener otra alternativa.

Pudiera seguir exponiendo aquí la infinidad de temas que toca el autor que son tan reales como las que escribía Nicomedes Guzmán hace un par de años, pero ahora desde una mirada mucho más simplificada. Seguimos viviendo bajo el yugo de una sociedad que margina y golpea fuerte a quienes no pueden seguir su ritmo vertiginoso, y como siempre, los que no cumplen con las expectativas del sistema se vuelven áspero, como el ‘Rusio’ de esta historia.

Iluminación artificial (Provincianos, 2021), de Cristofer Vargas Cayul 

El Camarada, apuntes sobre el clásico de Pavese

Por Guillermo Soriano.

El Camarada (1947) es la séptima novela del escritor y poeta italiano, Cesare Pavese (1908-1950), en la que aborda temas tan sugerentes como la frivolidad y radicalidad en el tránsito de pasar de la adolescencia a la adultez. Ambientada en una estética neorrealista, la novela se acerca a la bohemia de Turín y Roma en el contexto fascista de la Segunda Guerra Mundial.  

El libro cuenta la historia de Pablo, un joven de clase media que pasa sus días tocando guitarra y que se siente asfixiado por la cotidianidad de su labor en una tienda de abastos. En ese ambiente de rutina y de confort, el protagonista descubre personajes marginales que lo motivan a emprender un viaje y buscar en otro lado aquello que no ha encontrado.

Con capítulos cortos y diálogos breves, esta novela fragmentada se lee distinto en épocas convulsas como las que estamos viviendo durante el 2021. La soledad y la política son elementos que envuelven la vida de Pablo y que gatillan el deseo de lanzarse a experimentar la vida sin medir las consecuencias. Se trata entonces de un libro sobre las posibilidades de encontrar(se) y contemplarse desde los errores y la desgracia.   

En un año pandémico y de crisis social y sanitaria, buscamos la oportunidad de vivir otra vida. Ya nada importa si nos equivocamos. Emprender un viaje interior puede ser igual de transformador. Estar vivos se transformó en un ejercicio por acumular experiencias. No importa si son placenteras, lo único que importa es sentirse vivos. Y el camarada tiene mucho de eso.

Si bien la novela no tiene la pretensión de convertirse en una gran historia, la escritura de Pavese consigue que no abandonemos el libro. En 219 páginas, logra generar una tensión que se ve alimentada por los múltiples pasajes en los que estamos tan dentro de la mente del protagonista, que no sabemos lo que nos pueda ocurrir.