Alejandro Ogando

Contemplar lo que nos rodea: Entrevista al poeta Alejandro Ogando

Por Guillermo Soriano

Desde Tierra del Fuego, el poeta argentino Alejandro Ogando ha lanzado recientemente su primer libro de poesía titulado «Sendero Abierto». Aunque su profesión en sistemas informáticos podría parecer distante del mundo de las letras, Ogando ha encontrado en la poesía su verdadera vocación a la que ha dedicado la última parte de su vida. Inicialmente atraído por la filosofía, encontró en la poesía una forma más adecuada para expresar sus pensamientos y emociones. Este tránsito ha enriquecido su escritura, dándole una profundidad y una introspección única.

Las influencias literarias de Alejandro Ogando son variadas y profundas, abarcando tanto a poetas como Friedrich Hölderlin, Rainer Maria Rilke y Antonio Gamoneda, como a filósofos de la talla de Martin Heidegger y Soren Kierkegaard. También se deja inspirar por autores contemporáneos como Antonio Tello y Hugo Mujica, además de pensadores como David Le Breton y Carl Jung. Esta rica amalgama de influencias se refleja en la complejidad de sus versos.

Exploramos con Alejandro, el origen y significado del título «Sendero Abierto», una elección que resuena con la apertura y la búsqueda constante que caracteriza tanto a su vida como a su obra. También nos cuenta sobre cómo el entorno único y extremo de Ushuaia, ha influido en su proceso creativo, en los desafíos que enfrentó al escribir algunos de los poemas, y en los simbolismos y metáforas que ha utilizado para capturar la esencia de la naturaleza salvaje y la geografía inhóspita de su tierra.

«Sendero Abierto» es un título evocador. ¿Podrías compartir cómo surgió la idea de este título y qué significado tiene para ti?

«Sendero abierto» surge como alusión al camino. Es una especie de oda al camino, el cual considero, que es la vida. En nuestra sociedad actual estamos muy centrados en los destinos, lo útil, y muchas veces nos olvidamos de caminar lentamente y contemplar lo que nos rodea para así crecer con ello. Es ese camino, ese sendero, que siempre está abierto, que nos arroja a la aperturidad de la vida si la aceptamos en sus bellezas y angustias. «Sendero abierto» es una invitación, una entrega de mi parte, a caminar ese camino que nos aguarda.

Ushuaia, conocida como la ciudad más austral del mundo, es un lugar único y extremo. ¿De qué manera la atmósfera y el paisaje de esta región han influido en tu proceso creativo y en los temas que abordas en «Sendero Abierto»?

El paisaje y lo que me rodea en Ushuaia influye fuertemente. Desde la alusión que hago a sus árboles, hojas y atardeceres, hasta la manera lenta de ver lo que me rodea. Aquí las montañas nos abrazan, uno llega a Ushuaia y pronto ve cómo el cordón cordillerano nos envuelve. Digamos, sin entrar en el dialecto actual, que la energía del lugar es muy inmensa y profunda al mismo tiempo. Se respiran otros aires, se ven otros cielos, se siente otro aroma. No es para cualquiera al mismo tiempo. La isla entera te empuja a tu introspección. En todo el sendero que recorro en el poemario tengo presente está tierra de montañas oscuras y bosques de fuerte verdor. 

¿Hay algún poema o conjunto de poemas que demoraste más en finalizar? ¿Podrías contarnos la historia detrás de alguno de ellos?

El poemario en sí surge en dos semanas, pero tiene un año en su parte trasera. Ya tenía escritos varios poemas que muchas veces reescribí. A mi entender -y experiencia personal- para escribir un poemario te tiene que embargar un sentir. Cuando ese sentir te embarga, te toma, que uno lo espera con ansias, fluye todo. Pero, si ese sentir no te embarga se puede escribir durante mucho tiempo en vano. En dos semanas que estuve embargado por ese sentir escribí más de 100 poemas que luego, como todo proceso creativo se fueron purificando y seleccionando. Los que llevaron más trabajo fueron «Al poeta del poeta» (dedicado a Hölderlin) y «Hacia ningún lugar». El resto también costó trabajo, claro, pero fluyó con otra armonía. Luego, el proceso de corrección duró un año.

La naturaleza salvaje y la geografía inhóspita de Ushuaia pueden simbolizar muchas cosas en la poesía. ¿Qué simbolismos o metáforas has explorado en «Sendero Abierto» para reflejar tus impresiones de este lugar tan especial?

He recorrido todas las provincias de la Patagonia, y bajo mi impresión Tierra del Fuego, tanto del lado argentino como el chileno, tienen otro sentir. Los bosques puros de lengas prácticamente, su verdor es como en ningún otro lado. Sus montañas oscuras, sus cielos, sus ríos. Aquí todo el bosque es de alta montaña. Los árboles que en la isla están en todas partes solo aparecen en sitios de la Patagonia al subir la montaña a una altura considerable. Aquí no hay cipreses ni arrayanes, el clima es muy hostil para ellos. Los árboles de aquí, que tanto aprecio (lengas, coihues y ñires), aman este lugar tanto como yo lo amo. Por ello el símbolo del arraigo, la raíz, la semilla en el viento, y la luz entre las hojas toma aquí otro lugar. Todo el mundo debería recostarse bajo un bosque de lengas, un día soleado, y ver desde su sombra el hermoso color de las hojas cuando el sol las toca. También por eso menciono mucho al dios, o a los dioses a lo largo del poemario.

Finalmente, ¿Qué esperas que lleven consigo después de leer «Sendero Abierto»?

Siempre quise transmitir en mi poesía otro modo de ver, que es tan lejano en las ciudades. Ese modo de ver abierto a las cosas, a la tierra, que permite que los bosques, los campos y el horizonte, enseñen y hablen. Me gustaría que quien quiera ir al bosque, o a una plaza, pueda llevarlo como compañía en sus caminos. O que al leerlo en su casa pueda llevar su alma a la envoltura del bosque y lo abierto de la vida. Inspiración y armonía al recordar, más allá de nuestros problemas cotidianos, que hay belleza siempre alrededor para quien sabe ver con ojos de vulneración, con ojos de niñez.

Sendero Abierto

Bajo el humo de una vela
el fluir de un incienso, 
los colores del cielo
y el juego del éter.

Se abre el camino 
de quienes no tenemos propósito.*
Se muestra el azar
y vaga con el río.

Lares de Austro

Lares donde Austro se refugia
y los bosques son libres,
ajenos al hombre dócil.


Allí el dios transita la profundidad del océano, 
y la inmensidad de las montañas 
lo empujan hacia el fuego 
del último horizonte.

En su hogar 
un halo de belleza invade
al vagar en los bosques 
y encontrar lo onírico de ayer.

Me sumerjo en la meditación,
mi ser fluye sobre las hojas de las lengas.


Vos, señor de los vientos del sur
me llevás hacia lo increado 
donde apenas puedo percibir tu aroma. 

No importa si danzo en el éter,
o quedo flotando en el mar.

Como la hoja de lenga
confío: 
donde caiga 
germinaré.

Libro: Sendero Abierto
Autor: Alejandro Ogando
Año de publicación: 2024
Editorial: Ediciones del Camino

[POEMA] INSTANTE

 Este atardecer nunca será de nuevo el mismo
 Esta noche no retornará otra vez
 Este ritual del habitar será irrepetible
 Este encuentro será único y eterno
  
 Pero los dioses entre nosotros siempre volverán
  
 Caminar en el camino que siempre será distinto en su transitar es un existir
 Caminar hacia la muerte es un fluir: aprendizaje
  
 Instante, bello e irrepetible, me arrojo hacía ti
 Los encuentros pasados, los bosques andados: momento
  
 Ver nuevamente, ver en verdad
  
 Muero en cada atardecer…
 Florezco en cada otoño

Autor: Alejandro Ogando
Argentina, 2021

[POEMA] Hyle

 Primera sustancia y madera: bosque
 Primer momento, momento inicial. Instante primero, inicio primordial
 En el bosque todo nace, todo es nacimiento entre los árboles: acontecimiento
 La luz y la oscuridad se regocijan entre las hojas
  
 Los caminantes en su observar perciben la primera sustancia
 Acaece en aquel momento el enlace con los dioses
 Volvemos a ser parte de la tierra; comenzamos a crear
 Creamos a partir del creer en Natura, respetando lo sagrado: aperturidad a la muerte
  
 Hyle primordial, sigues siendo misterio entre los hombres
 Aún no entendemos la existencia, tan solo la transitamos
 Todavía buscamos un sentido a la vida, temiendo a la muerte
  
 No hay sentido, tan solo muerte, y vida que se funde en ella en un fluir sin destino
  
 Caminar por el bosque, retornar al origen, dar los primeros pasos
 Nuevamente creer en el regocijo de las hojas y el pasto, en la oscuridad de los árboles
 Caminar lejos de lo masivo, en soledad: creer para crear
  
 Hyle, bosque, sustancia, materia, madera; retomar al hogar
  
 Crear nuevos dioses, creer en los antiguos dioses: el bosque
 Dejar ir lo desnaturalizado, traer lo sagrado: habitar el misterio
  
 Tiempo de ritual
 Bosque... Te anhelo. 

Autor: Alejandro Ogando
Argentina, 2021